domingo, 20 de junio de 2010

                   
       “¿Acaso no sabéis que sois dioses?”
“Abandona la búsqueda de Dios y tómate a ti mismo como punto de partida.”



-         Y tu trabajo en el campo de la noética será un salto gigantesco hacia el futuro…
-         O hacia el pasado –replicó ella-. Los antiguos ya conocían muchas de las verdades científicas que ahora estamos redescubriendo. En cuestión de años, el hombre moderno se verá obligado a aceptar lo que ahora es impensable: nuestros cerebros podrán generar energía capaz de transformar el mundo físico. –Hizo una pausa-. Las partículas reaccionan con nuestros pensamientos…, lo que significa que nuestros pensamientos tienen el poder de cambiar el mundo.
Langdon esbozó una sonrisa.
-         Las conclusiones de mi investigación son estas – prosiguió Katherine-. Dios es algo muy real: una energía mental que lo impregna todo. Y nosotros, los seres humanos, hemos sido creados a su imagen y semejanza…
-         ¿Cómo? –la interrumpió él-. ¿Dices que hemos sido creados a imagen y semejanza de una energía mental?
-         Exactamente. Nuestros cuerpos físicos han evolucionado a través del tiempo, pero nuestra mente fue creada a imagen y semejanza de Dios. Nuestra lectura de la Biblia es demasiado literal. Decimos que Dios nos creó a su imagen, pero no es nuestro cuerpo físico lo que se parece a Dios, sino nuestra mente.
          Langdon guardó silencio, completamente absorto por la idea.
-         Ese es el gran don, Robert, y Dios está esperando a que lo comprendamos. En el mundo entero, levantamos la vista al cielo y esperamos a Dios…, sin darnos cuenta de que Él nos está esperando a nosotros. –Katherine hizo una pausa para dar tiempo a que Langdon asimilara sus palabras-. Somos creadores, pero ingenuamente asumimos el papel de “creados”. Nos vemos como corderos indefensos, manipulados y zarandeados por el Dios que nos creó. Nos arrodillamos como niños asustados y le suplicamos que nos ayude, que nos perdone y que nos conceda suerte. Pero cuando por fin entendamos que verdaderamente hemos sido creados a su imagen y semejanza, entonces empezaremos a comprender que también nosotros debemos ser creadores. Cuando entendamos eso, se abrirán todas las puertas para la realización del potencial humano.
     Langdon recordó un pasaje de la obra del filósofo Manly P. Hall que siempre lo había impresionado: “Si el infinito no hubiera deseado que el hombre fuera sabio, no le habría otorgado la facultad de conocer”. Volvió a levantar la vista para contemplar La apoteosis de Washington, el ascenso simbólico del hombre a la categoría de dios. “El creado…convertido en Creador.”
-         Lo más asombroso de todo –dijo Katherine- es que, en cuanto los humanos comencemos a explotar nuestro verdadero poder, tendremos un enorme control sobre todo nuestro mundo. Seremos capaces de diseñar la realidad, en lugar de reaccionar simplemente a sus dictados.
      Langdon bajó la mirada.
-         Creo que eso es bastante peligroso.
      Katherine pareció sorprendida e impresionada.
     -   ¡Sí, exactamente!. Si los pensamientos afectan al mundo, entonces debemos tener mucho cuidado con lo que pensamos. Los pensamientos destructivos también tienen su influencia, y todos sabemos que es más fácil destruir que crear.
Langdon pensó en todas las tradiciones que insistían en la necesidad de proteger la antigua sabiduría de aquellos que no la merecían y de compartirla únicamente con los iluminados. Pensó en el Colegio Invisible y en el gran científico Isaac Newton, que había pedido a Robert Boyle la mayor discreción respecto a su investigación secreta. “No se puede comunicar –escribió Newton en 1676- sin un daño inmenso para el mundo”.
-         Hay un aspecto interesante en todo esto –dijo Katherine-. La gran ironía es que todas las religiones del mundo, durante siglos, han instado a sus fieles a abrazar los conceptos de “fe” y “creencia”. Ahora la ciencia, que durante siglos ha tachado a la religión de superstición infundada, debe admitir que su próxima gran frontera es literalmente la ciencia de la “fe” y la “creencia”: el poder de la convicción y la intención concentradas. La misma ciencia que erosionó nuestra fe en los milagros ahora está construyendo un puente para salvar el abismo que creó.
Langdon consideró durante un buen rato sus palabras. Después, lentamente, volvió a levantar la vista hacia la Apoteosis.
-         Tengo una objeción –dijo, mirando otra vez a Katherine-. Aunque acepte por un instante, sólo por un instante, que tengo el poder de cambiar el mundo físico con la fuerza de la mente y de hacer que se manifieste todo aquello que deseo…, me temo que no encuentro nada en mi vida que me haga pensar que estoy en posesión de semejante poder.
           Ella se encogió de hombros.
-         Eso es que no has buscado con suficiente empeño.
-         ¡Vamos! Quiero una respuesta de verdad. Ésa es la respuesta de un sacerdote y yo quiero la de una científica.
-         ¿Quieres una respuesta de verdad? La tendrás. Si te doy un violín y te digo que tienes la capacidad de producir música maravillosa, no te estaré mintiendo. Es cierto que tienes esa capacidad, pero necesitarás muchísimo tiempo y esfuerzo para ponerla en práctica. Con el uso de la mente pasa lo mismo, Robert. El pensamiento bien dirigido es una habilidad que se aprende. Para materializar una intención, hace falta una concentración  con la intensidad de un láser, una visualización que abarque todos los sentidos y una fe profunda. Lo hemos demostrado en el laboratorio. Y al igual que sucede con el violín, hay gente con más talento natural que otra. Piensa en la historia. Piensa en las vidas de todos los iluminados que obraron milagros.
-         Por favor, Katherine, no me digas que de verdad crees en milagros. ¿Realmente crees en lo de transformar el agua en vino y curar a los enfermos sólo con tocarlos?
           Ella hizo una inspiración profunda y exhaló lentamente aire.
-         He visto a gente transformar células cancerosas en células sanas sólo con pensar en ellas. He visto como la mente humana puede transformar el mundo físico de mil maneras diferentes. Cuando has sido testigo de algo así, Robert, cuando esas cosas han pasado a formar parte de tu realidad, entonces creer en algunos de los milagros que aparecen en los libros es sólo cuestión de grado.
           Langdon estaba pensativo.
-         Es una manera muy estimulante de contemplar el mundo, Katherine, pero a mí me exigiría un esfuerzo de fe del que no me siento capaz. Como sabes, la fe nunca ha sido mi fuerte.
-         Entonces no pienses que es fe. Piensa sólo en cambiar de perspectiva y en aceptar que el mundo no es exactamente como lo imaginas. A lo largo de la historia, todos los grandes avances científicos comenzaron con una simple idea que amenazaba con derribar todas nuestras convicciones. Una aseveración tan sencilla como que la Tierra es redonda fue ridiculizada como algo imposible porque la mayoría de la gente pensaba que, si así hubiera sido, se habría derramado el agua de todos los océanos. El heliocentrismo fue tildado de herejía. Las mentes pequeñas siempre atacan lo que no entienden. Hay gente que crea y gente que destruye. Esa dinámica existe desde el principio de los tiempos. Pero, al final, los creadores encuentran creyentes y, cuando el número de creyentes alcanza una masa crítica, entonces el mundo se vuelve redondo, y el sistema solar, heliocéntrico. La percepción se transforma y nace una nueva realidad.
            Langdon asintió mientras sus pensamientos empezaban a divagar.
-         Tienes una expresión curiosa –le dijo ella.
-         Sí, quizá. No sé por qué, pero me estaba acordando de cuando salía por la noche con la canoa y remaba hasta el centro del lago, para tumbarme bajo las estrellas y pensar en estas cosas.
            Ella asintió porque sabía de qué hablaba Langdon.
-         Todos tenemos un recuerdo similar. Por alguna razón, tumbarse en el suelo para contemplar el cielo…abre la mente…

….
-         …Y te aseguro que si nosotros, los seres humanos, fuéramos capaces de asumir con sinceridad esa única y sencilla verdad, el mundo cambiaría de la noche a la mañana….
….Hemos demostrado científicamente que el poder de cada pensamiento humano crece exponencialmente con el número de mentes que lo comparten.
           Langdon guardó silencio mientras se preguntaba adónde querría llegar ella con esa idea.
-   Lo que intento decir es que…dos cabezas son mejor que una, pero no son el doble de buenas, sino mucho más que el doble. Cuando muchas mentes trabajan a la vez, el efecto de sus pensamientos se multiplica exponencialmente. Es el poder inherente de los grupos de oración, de los círculos de curación, de los cánticos entonados al unísono y del culto practicado en masa. La idea de la “conciencia universal” no es un vago concepto de la Nueva Era, sino una firme realidad científica. Si conseguimos controlarla y utilizarla, transformaremos el mundo. Ése es el hallazgo fundamental de la ciencia noética. ¿Y sabes algo más? Ya está pasando. Puedes sentirlo a tu alrededor. La tecnología nos está interconectando de maneras que nunca habríamos creído posibles….


          Extracto de "El símbolo perdido", Dan Brown.








domingo, 6 de junio de 2010

De Justicia y Poder



Tendemos a simplificar el sentido de los conflictos que tenemos en nuestro planeta, con argumentos geoestratégicos o económicos. Pero cuando estos conflictos se extienden a lo largo de siglos, deberíamos ahondar mucho más en la antropología, en la psicología de los pueblos, sus vicisitudes a través de la historia.
         En el reportaje que publica hoy el país sobre la visión que el ciudadano israelí tiene del problema de Palestina, Agresores, víctimas e incomprendidos, tenemos el ejemplo quizá más claro de a lo que me refiero.
Ayer oí a un corresponsal español en EEUU, alguien que conoce esa sociedad, que se relaciona con sus gentes, que puede tener una visión más o menos objetiva de sus sentimientos como nación, que la simpatía que sienten hacia los israelíes viene dada por la imagen que tienen de si mismos como pueblo. Un pueblo, que al igual que Israel, llegó no hace mucho a una tierra “prometida” que hicieron suya y en la que han avanzado hasta el punto de ser la nación más poderosa del planeta. Si a esta analogía que encuentra el americano medio con Israel, le añadimos que ambos tienen un mismo enemigo, sobre todo a raíz del 11-S, tenemos el motivo perfecto por el que ningún presidente de los EEUU podrá endurecer, ni siquiera cambiar un ápice las relaciones de estado con aquel pequeño país. Al igual que los propios israelíes, el americano medio siente que aquéllos son víctimas y no verdugos.
         Existen millones de artículos en la red sobre el sentimiento americano de predestinación: el pueblo predestinado, al igual que Israel. La providencia.
         Evidentemente no soy psicóloga, ni socióloga, ni antropóloga, pero si que soy sensible a desmenuzar las informaciones que leo, buscando el sentido de las acciones de los pueblos como tales, mucho más allá de términos matemáticos que intenten explicar todo conflicto sólo con números.
Además de las ganancias físicas (recursos naturales, industria armamentística, etc) que se puedan obtener de los conflictos bélicos, existe una base moral que viene de antaño. Independientemente del color de quien gobierne en los EEUU, el sentido de predestinación y providencia siempre está presente en mayor o menor medida, conformando sus razones de Estado.
         Y es la razón moral primero, y no los intereses, la que ata el destino de esta nación con el del “incomprendido” estado de Israel.
         Para las mentes pragmáticas y escépticas de Europa, todo esto suena muy primitivo y en ocasiones incoherente. Pero es importante entender los sentimientos de las gentes que conforman los pueblos. En absoluto trato de justificar la manera de actuar de las naciones. Mi punto de vista sobre lo que ocurre en Palestina está totalmente en oposición a lo que sienten la gran mayoría de los israelitas. Pero es, como mínimo interesante y yo diría que útil, entender donde está arraigado el odio.
El MIEDO nos hace sucumbir en nuestra vida cotidiana, haciendo que surja en nosotros un sentimiento de odio, soledad y victimismo, que suele desembocar en acciones ofensivas hacia nuestro entorno.
En nuestra vida diaria, ¿cómo solemos actuar ante un agresor? ¿Podemos en algún momento intentar comprender su agresividad, sin justificarla? Tengo más preguntas que respuestas.
Aislar a Israel sería lo justo. Merece un castigo en la misma medida de sus actos. Esa debería ser la ley. Pero los jueces no siempre ven los delitos con la misma lupa. La justicia es quizá la cualidad más subjetiva que poseemos. Y es aquí donde entra el poder. El juez más poderoso gana siempre la partida, porque puede comprar el silencio y la apatía de otros.
Desde mi espíritu optimista (utópico según algunos amigos) desearía que mis razones (y las de tantos millones de personas) ganaran alguna vez la partida al poder. Pero primero tendríamos que entender que la apatía no se nos impone. Es una elección.
La opción de compra es siempre eso, una OPCIÓN.
                                                                
                                                                                                               Sprinter

viernes, 28 de mayo de 2010

Winter



Sin ánimo de parecer sensacionalista y sin quitar ninguna importancia a todo lo que esta pasando en el mundo, hoy quería contar una triste historia con final feliz, esta trata de un encantador delfín que se encuentra en el acuario de Clearwater en Florida, al que le falta una parte imprescindible de su anatomía, su cola. Ahora tiene dos años de edad y se le ha bautizado con el nombre de Winter.





Este amiguito  perdió su cola cuando quedo atrapado en una trampa para cangrejos de las que se encuentran a lo largo de gran parte de la costa este de Florida. Cuando quedo atrapado en la fatídica trampa, el delfín que en realidad es una señorita  contaba tan solo con tres meses de edad.
Al parecer, la cuerda quedo enredada en su cola y al tirar de la trampa, la cuerda le lesiono la cola. Tras ser rescatada la herida no se recupero y la aleta se le fue cayendo pedacito a pedacito.
Las ganas de vivir y su fuerza de voluntad la motivo para seguir adelante y no verse rendida por la falta de una cola, aprendió a nadar sin ella, al parecer usando una combinación bastante extraña, pero efectiva de natación similar a la de un cocodrilo, dando fuertes oscilaciones como las de un tiburón cuando es sacado del agua.
Aunque ella se busco la vida, los investigadores han estado trabajando para mejorar la vida del delfín y han creado una posible solución para Winter. Le han fabricado una cola artificial, una prótesis  que en su interior contiene un gel que permite que no se dañe por el rozamiento la delicada piel del muñón de su cola.  Es la primera que se construye para un delfín  habrá que esperar a ver como responde Winter con su nueva cola.

No se si habéis tenido la suerte de nadar con delfines, yo personalmente es un recuerdo que tengo impreso a fuego, la sensación de paz y tranquilidad que trasmiten estos animales supera a la de cualquier animal del planeta incluyendo al ser humano, por muy mal que te vayan las cosas o muy triste que estés ellos siempre logran sacarte una sonrisa.


Damien.

Me has dejado sin palabras una vez más, Damien.
Sprinter




jueves, 27 de mayo de 2010

En blanco






Tengo una página en blanco para rellenar.
Es curioso, cuanto más se te acumula en la cabeza, cuantas más cosas tienes para poner en orden y reflexionar, más difícil resulta hablar de algo concreto.
Supongo que el truco estaría en ir poniendo cada tema, de uno en uno, con una etiqueta bien visible, como una biblioteca…¿por orden alfabético?
Amor, dinero, salud, trabajo, a grandes rasgos, y luego hacer índices…a ver en que tomo colocamos cada idea concreta…Lo que ocurre es que está todo tan relacionado…sin lo uno no hay lo otro y si aquello no funciona, lo de más allá se tambalea. Y luego, claro, está nuestro estado de ánimo…Imposible establecer un orden de prioridades estándar. Todo depende del día. No de cómo nos levantemos, más bien de con quien o que nos encontremos. Aunque, bien, ahora que lo pienso, el quien o el que no se mira siempre de la misma forma.
Va a ser que si es importante con que pie nos levantemos.
A veces escribo por inspiración, otras para provocar a las musas.
A veces funciona, a veces no.
A veces no encuentro todas las respuestas, como hoy.










sábado, 15 de mayo de 2010



...Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
-Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.



-Pero yo no sé volar  contestó el hijo.



-Ven  dijo el padre.
Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.
-Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás...
El hijo dudó.
-¿Y si me caigo?
-Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que te harán más fuerte para el siguiente intento –contestó el padre.
El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida.
Los más pequeños de mente dijeron:
-¿Estás loco?
-¿Para qué?
-Tu padre está delirando...
-¿Qué vas a buscar volando?
-¿Por qué no te dejas de pavadas?
-Y además, ¿quién lo necesita?
Los más lúcidos también sentían miedo:
-¿Será cierto?
-¿No será peligroso?
-¿Por qué no empiezas despacio?
-En todo caso, prueba a tirarte desde una escalera…o desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?
El joven escuchó el consejo de quienes lo querían.
Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó...
Desplegó sus alas.
Las agitó en el aire con todas sus fuerzas... pero igual... se precipitó a tierra...
Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre:
Me mentiste! No puedo volar. Probé, y ¡mira el golpe que me di! No soy como tú. Mis alas son de adorno...  lloriqueó.
-Hijo mío  dijo el padre  Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como tirarse en un paracaídas... necesitas cierta altura antes de saltar.

Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.
Si uno no quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando como siempre.

Jorge Bucay


viernes, 14 de mayo de 2010

Reto










No hace mucho tiempo, tuve una apasionante discusión con unos amigos acerca de la nueva conciencia, y de los cambios que supuestamente están teniendo lugar en nuestro planeta, tanto a nivel físico como espiritual. Ellos proponían, que no era tanto la base científica la que apoyaba la veracidad de estos cambios, como las ganas y el ahínco de muchas personas que realmente quieren que algo cambie. Y ahora yo me pregunto ¿ y que más da como comience el cambio? ¿acaso no han empezado todas las revoluciones sociales sobre la base del deseo y la voluntad?.
Algunos recurren a las leyendas y mitos (de esto hay mucho sobre las razas extraterrestres). Leyendas y mitos que no vienen del pasado. Otros inventan términos para definir los hipotéticos cambios que se llevan produciendo en el ser humano desde hace algún tiempo (niños índigo, cristal). Filósofos de todas clases. Filosofías antiguas rescatadas para occidente…Y también hay científicos (astrónomos, matemáticos, economistas) que investigan nuestra sociedad, nuestro planeta y nuestro universo a través de la filosofía. Es decir, no se trata de confirmar que la tierra gira alrededor del sol, sino de preguntarnos en que modo esto nos afecta. No se trata solo de encontrar soluciones prácticas a nuestras necesidades, sino de averiguar de qué modo, todo lo que aprendemos, nos pueda servir para sostener nuestro mundo por algún tiempo. Con humildad, respeto.
Interrelaciones.
Acabo de leer un artículo sobre los rayos gamma. El título del artículo trata de atraer nuestra atención de la manera más fácil: catastrofismo. Pero si uno ignora los titulares y continúa leyendo, topa con una nueva teoría sobre las extinciones de especies animales acaecidas en nuestro planeta. “Hace unos 440.000 millones de años desaparecieron un tercio de todas las especies… Según una teoría postulada por Adrian L. Melott, astrónomo de la Universidad de Kansas, ésta fue causada por una andanada de rayos gamma. Una supernova explotó a 10.000 años luz de la Tierra, destruyendo la química atmosférica de nuestro planeta y la capa de ozono, permitiendo así el paso de la radiación ultravioleta procedente del Sol. A ello seguiría una edad de hielo que duraría más de medio millón de años”.
Continúa el artículo explicándonos como los físicos R. Muller y R. Rohde, después de estudiar los últimos 500 millones de años de biodiversidad y extinciones masivas, han llegado a la conclusión de que éstas siguen un patrón cíclico: se produciría una cada 62 (+-3) millones de años. Barajan nada menos que 14 hipótesis diferentes para justificar estos ciclos. Aunque ninguna de estas hipótesis, que son de tipo cosmológico o de origen terrestre, les resulta concluyente, apuestan porque la respuesta está “ahí fuera”.
“Sin embargo, según M.V.Medvedev y A.L Melott, de la universidad de Kansas, sí hay un patrón que podría explicar este ciclo: se trataría de las oscilaciones de nuestro sistema solar con respecto al plano galáctico. El sol oscila con respecto al plano galáctico con una periodicidad de 63.6 millones de años. De tal forma que, mientras estamos más alineados con el plano galáctico, el apantallamiento del campo magnético de la galaxia nos protegería, pero cuando asomamos mucho, nos expondríamos a violentas radiaciones cósmicas”.
Nos propone entonces el autor de este artículo una reflexión: del mismo modo que la tierra da vueltas alrededor del sol, y tenemos así nuestras estaciones, nuestro sistema solar hace lo mismo alrededor de nuestra galaxia. “¿Y si tambien el sistema solar, en su conjunto, sufriese sus propios cambios de estación?....sería entonces como un barco atravesando una tempestad...pero de proporciones cósmicas”. Los rayos gamma serían para nuestro sistema solar, como las tormentas solares son para nuestro planeta.
No puedo más que maravillarme por la simplicidad de mi conclusión final. Jamás he creído que la vida fuera un milagro. Y quizá por eso me siento tranquila. Todo es cíclico. Igual que la vida tal y como la conocemos, ha sido posible en nuestro planeta, lo es en cualquier otro punto de este universo infinito. En otro tiempo, en otro espacio, cuando nuestra raza, nuestro planeta o nuestro sol sea alcanzado por la increíble energía de estos rayos, cuando la muerte de una estrella acelere la vida en otra, el universo seguirá estando vivo.
¿No tenemos ya suficientes respuestas como para entender que somos una ínfima parte de un ciclo? ¿Qué hagamos lo que hagamos éste seguirá su curso? Algunas culturas aún conservan este sentido ancestral sobre la relación del hombre con nuestra Tierra y el Universo. En la nuestra, en la que la espiritualidad fue desbancada por la tecnología y el progreso material, cada uno de nosotros tiene el deber de promover cuantos cambios sean necesarios para que nuestras conciencias consigan equilibrar ambos terrenos. En mi modesta opinión, no se trata de volver a los orígenes, ni de creer en milagros, ni de realimentar el escepticismo, ni de desacreditar el espiritualismo, sino de buscar el modo en que ciencia y filosofía, mente y espíritu se complementen. Es nuestra responsabilidad y nuestro reto encontrar el equilibrio.




Sprinter

Este escrito también está publicado en http://esclavosdenuestraspalabras.blogspot.com/

jueves, 13 de mayo de 2010

SAWABONA es un saludo usado en el sur de Africa y quiere decir:
“Yo te respeto, yo te valoro y tú eres importante para mí”.
Como respuesta, las personas dicen SHIKOBA, que quiere decir:
“Entonces yo existo para ti”.







No es solo el avance tecnológico lo que marcó el inicio de este milenio. Las relaciones afectivas también están pasando por profundas transformaciones y revolucionando el concepto de Amor. Lo que se busca hoy es una relación compatible con los tiempos modernos, en la que exista individualidad, respeto, alegría y placer por estar juntos, y no una relación de dependencia, en la que uno responsabiliza al otro de su bienestar.




         La idea de que una persona sea el remedio para nuestra felicidad, que nació con el romanticismo, está llamada a desaparecer en este inicio de siglo. El amor romántico parte de la primicia de que somos una parte y necesitamos encontrar nuestra otra mitad para sentirnos completos.
         Muchas veces ocurre hasta un proceso de despersonalización que históricamente ha alcanzado más a la mujer: ella abandona sus características para amalgamarse al proyecto masculino. La teoría de la unión entre opuestos también viene de esta raiz: el otro tiene que saber hacer lo que yo no sé. Si soy manso, ella debe ser agresiva, y así, todo lo demás. Una idea práctica de supervivencia, y poco romántica, por más señas.
         La palabra de orden de este siglo es ASOCIACIÓN. Estamos cambiando el amor de necesidad por el amor de deseo: me gusta y deseo la compañía, pero no la necesito, lo que es muy diferente.
         Con el avance tecnológico, que exige más tiempo individual, las personas están perdiendo el miedo a estar solas y aprendiendo a vivir mejor consigo mismas. Están comenzando a darse cuenta que se sienten parte, pero son enteras. El otro, con el cual se establece un vínculo, también se siente una parte. No es el príncipe o salvador de ninguna cosa. Es solamente un compañero de viaje.
         El hombre es un animal que va cambiando el mundo, y después tiene que irse reciclando para adaptarse al mundo que fabricó.
         Estamos entrando en la era de la individualidad, que no tiene nada que ver con el egoismo. El egoista no tiene energía propia; él se alimenta de la energía de los demás, sea financiera o moral.
         La nueva forma de amor, o más amor, tiene nuevo aspecto y significado. Apunta a la aproximación de dos enteros, y no a la unión de dos mitades. Y ella es solo posible para aquellos que consiguieron trabajar su individualidad. Cuanto más capaz sea el individuo de vivir solo, más preparado estará para vivir una relación afectiva.
         La soledad es buena. Estar solo no es vergonzoso. Al contrario, da dignidad a la persona. Las buenas relaciones afectivas son óptimas. Son muy parecidas con estar solo. Nadie exige nada de nadie, y ambos crecen. Relaciones de dominación y de concesiones exageradas son cosas del siglo pasado.
         Cada cerebro es único. Nuestro modo de pensar y actuar no sirve de referencia para evaluar a nadie. Muchas veces pensamos que el otro es nuestra alma gemela y, en verdad, lo que hacemos es inventarlo a nuestro gusto.
         Todas las personas deberían estar solas de vez en cuando para establecer un diálogo interno y descubrir su fuerza personal. En la soledad, el individuo entiende que la armonía y la paz de espíritu solo se pueden encontrar dentro uno mismo, y no a partir de los demás. Al percibir esto, uno se vuelve menos crítico y más comprensivo con las diferencias, respetando la forma de ser de cada uno.
         El amor de dos personas enteras es el bien más saludable. En este tipo de unión está el abrigo, el placer de la compañía y el respeto por el ser amado.
         No siempre es suficiente ser perdonado por alguien. Algunas veces hay que aprender a perdonarse a si mismo…
                       
Flavio Gikovate, psicoterapeuta

miércoles, 21 de abril de 2010

El equilibrio del Yin-Yang

¿En qué momento de la historia de la raza humana dejó la mujer de ser mujer para convertirse en sierva del hombre? ¿En qué momento el espíritu de la mujer y el hombre se separaron, de modo que el yin-yan perdió su equilibrio?
Cuanto miedo se acumuló en el hombre hacia la mujer, para convencerse a si mismo de que la única manera de defenderse contra ella era someterla. Y sin embargo, llegados a estas alturas, muchas mujeres siguen sin comprender que para recuperar su lugar no necesita adoptar el papel del hombre. Igual que muchos hombres siguen sin querer ver que la debilidad de la mujer es precisamente su fortaleza. Lo maravilloso del ser humano y de su diversidad, es precisamente la oportunidad que ésta nos brinda para complementarnos. El trabajo en equipo es la única forma en que podemos avanzar como raza. Mientras no adoptemos este principio, mientras no exista un respeto auténtico y sincero entre los sexos, mientras no se perdonen siglos y siglos de intolerancia y desprecio, jamás seremos una raza completa. Y ningún gurú que hable del cambio de la consciencia humana hacia un desarrollo espiritual más amplio debería obviar este punto. Hasta que este escollo no se salve y empecemos a trabajar juntos, hombres y mujeres, no avanzaremos de ninguna de las maneras.



         He aquí el trabajo, el esfuerzo y la voluntad de los dos polos.
La mujer debería recuperar todos los dones y virtudes de los que se le proveyó cuando fue creada. Olvidar los complejos. Reconocerse a sí misma. Reencontrar los valores que le fueron robados por obra y gracia de la fuerza bruta y con los que este mundo hubiera caminado por otra senda. Abandonar el papel de víctima y enfrentarse a la realidad de que este mundo nos necesita más que nunca tal como fuimos. No tener miedo de la responsabilidad que ello significa. Tener el coraje de caer en el vacío si es necesario para buscarse. Para reencontrarse con esa magia que la hizo imprescindible en el desarrollo del vínculo espiritual con esta tierra. Y jamás intentar compararse al hombre. 
Al igual que comparar religiones, razas y culturas no es el camino para hallar la tolerancia, tampoco lo es medirnos día a día entre hombres y mujeres. Comparándonos no conseguiremos aceptar nuestras diferencias. Puesto que somos raza, pero somos distintos. Y en esa diferencia estriba nuestra riqueza y nuestra fuerza.
         El hombre tiene que enterrar el miedo de una vez por todas. Las mujeres jamás fuimos el enemigo. Someternos fue un error. Reprimirnos solo consiguió generar odio, desconfianza y más miedo. Destinados a amarnos, el odio se presenta al mas mínimo atisbo de dominación. El hombre no necesita comprender esos puntos densos, sublimes, inciertos, que tiene la mujer y que su razón jamás conseguirá aplicar a una ecuación. Sólo necesita aceptar que la mujer es madre. Y que como madre, su misión es cuidar a sus hijos. Ninguna madre en sus cabales haría daño a un hijo. Dejarse querer. Dejarse mimar. Dejarse llevar por nuestro instinto. Aceptar que las emociones, el sentimiento y la intuición, son tan necesarios como la lógica o la razón.
         Ni siquiera se trata de ponerse en el lugar del otro. Practicar el rol del otro no servirá de nada. Cada polo tiene su misión, su razón de ser.
         Se trata simplemente de caminar juntos. Fundir nuestras capacidades para empezar a avanzar. Como un equipo, con una sola mirada, saber cuando uno le tiene que ceder el paso al otro para construir el día a día. Y poco a poco, cambiar el futuro.
         Este es el principio, a mi modo de ver, para que podamos confiar en un mañana diferente. Si el cambio es posible, éste debe empezar aquí.


Sprinter






miércoles, 7 de abril de 2010

Recordatorio a la Sabiduría


Carta de un nativo americano al hombre blanco.
Jefe indio Noah Sealth, 1854

 ¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aún el calor 
de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas ¿Cómo podrían ustedes comprarlos? Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena de las playas, cada gota de rocío en los oscuros bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.

Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden sus 
paseos por las estrellas; en cambio, nuestros muertos nunca pueden olvidar esa bondadosa tierra, puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y así mismo, ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; estos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.

Por todo ello cuando el Gran Jefe 
de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras dice que nos reservará un lugar en el que podamos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre y nosotros en sus hijos. Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros.

El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino, también, representa la sangre de nuestros antepasados. Si le vendemos nuestra tierra deben recordar que es sagrada y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también lo son suyos y, por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con la que se trata a un hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga, y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra a sus hijos.

Tampoco le importa, tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o piedras de colores. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solo un desierto.

No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola visita de sus ciudades apena los ojos del piel roja. Pero quizá sea por que el piel roja es un salvaje y no comprende nada. No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar como se abren las hojas de los árboles en primavera o como aletean los insectos.

Pero quizá también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido solo parece insultar nuestros oídos. Y después de todo, ¿para que sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras no las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque?. Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos.

El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento, la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al olor. Pero si les vendemos nuestras tierras, deben recordar que el aire nos es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a 
nuestros abuelos el primer soplo de vida también recibe sus últimos suspiros.

Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas. Por ello, consideramos su oferta de comprar nuestras tierras y si decidimos aceptarla yo pondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudrirse en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una máquina humeante puede importar más que el búfalo, al que nosotros solo matamos para sobrevivir.

¿Qué sería del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre moriría de una gran soledad espiritual; porque lo que suceda a los animales también le sucederá al hombre, todo va enlazado.

Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra esta enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre; y que todo lo que le ocurra a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a si mismos.

Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos: todo va enlazado, como la sangre que une una familia. Todo va enlazado. Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; él solo es un hijo. Lo que hace con la trama se los hace a si mismo.

Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. Después de todo quizá seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra algún día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que Él les pertenece, lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan, pero no es así. El es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para Él, y si se dañase provocaría la ira del Creador. También los blancos se extinguirán, quizá antes que las demás tribus. Contaminan sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos.

Pero ustedes caminaran hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza de Dios sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes.

¿Donde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia.